- Comunidad
Si deseas formar parte de la Red Internacional de Investigadores sobre José Ortega y Gasset y mantenerte al día de las actividades y de los recursos del portal Ortega Global, regístrate con el siguiente formulario
Al registrarte, aceptas los Términos de Servicio y reconoces que has leído nuestra Política de Privacidad.
Continuar con Google
Tras el estallido de la Guerra Civil española, Ortega tomará residencia en Argentina desde 1939 hasta 1942. En enero de 1940 emprendería una extensa excursión a los Andes patagónicos específicamente a la región de San Carlos de Bariloche y sus alrededores. La experiencia argentina de Ortega cuenta con distintos viajes a través de la geografía del sur, y entre ellos, este viaje a la Patagonia.
El filósofo habría sido invitado por la familia de su amigo y discípulo, el escritor y diplomático argentino Carlos Ibarguren (hijo), quien poseía estancias en la zona. El viaje tuvo un carácter tanto personal y turístico como intelectual: el filósofo mostró gran interés por el paisaje patagónico, su geografía y la vida rural argentina, que veía como un contraste fascinante con Europa.
Pasó varias semanas en la zona, alojándose en la estancia “Huemul”, visitando más tarde la isla homónima en el lago Nahuel Huapi. Asimismo, realizó paseos por los lagos, bosques y montañas, visitando lugares como el cerro Tronador y el lago Frías. Hay testimonios de que incluso cruzó a caballo a Chile por el paso Pérez Rosales. Los detalles del viaje se conocen principalmente a través de correspondencia (cartas a su familia y a amigos como Julián Marías) y por relatos de testigos (como los de Carlos Ibarguren o el escritor español Pedro Laín Entralgo).
La experiencia patagónica dejó una fuerte impresión en él. En sus cartas y conversaciones posteriores, Ortega contrastaba la vastedad y “vacío” patagónico con la densa historia europea, reflexionando sobre temas como la civilización, la naturaleza y la fundación de nuevos pueblos. Aunque no dio conferencias formales en la Patagonia, el viaje alimentó su pensamiento sobre América, que luego expondría en sus famosas conferencias en Buenos Aires (como las de 1940 en el Teatro Coliseo).
No existe una obra publicada por Ortega dedicada exclusivamente a este viaje, pero sus impresiones aparecen dispersas en textos y cartas de la época, y especialmente en las anotaciones que tomaría en sus fotografías, hoy en el archivo de la Fundación Ortega-Marañón. El viaje a la Patagonia en 1940 fue un episodio significativo dentro de su exilio argentino, donde la inmensidad del paisaje austral le sirvió como estímulo para sus reflexiones filosóficas sobre la historia, el espacio y el destino de las sociedades humanas.
Fotografía de la isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi, durante su visita a la región de los lagos de la Patagonia Argentina.